Mucha de la gente que conforma la 5ta provino de la 4ta, la quinta no nació con gente nueva, la conformaron los hombres y mujeres que se encontraban agazapados, merodeando como buitres oportunistas la moribunda 4ta República.

 Hay muy pocos políticos sobrevivientes de la 3ra República, pero muchos abuelos y abuelas que me cuentan sus anécdotas de la muerte de la tercera y el nacimiento de la cuarta, se recuerdan de muchos eventos de su época, el desarrollo arquitectónico, el orden, la tortura, la SN, los carnavales, las conspiraciones, la caída, la vaca sagrada, el 23 de enero, las celebraciones, la Junta de Gobierno, el sonriente Larrazábal,  las consignas. Llego la Cuarta,  ahí fue cuando nací yo, si nací durante el experimento democrático, que vino luego del derrocamiento de la dictadura. Es importante reseñar, sin egoísmo, las grandes obras inauguradas y la transformación física del país durante esa época, la de la cachucha. Se comenzó este experimento democrático en un ambiente inestable, pero, donde se respiraban aires de libertad, que en mucho tiempo dejo de soplar en nuestra tierra, o eso era lo que se creía, crecí en ese ambiente de igualdades o al menos eso fue lo que escuchaba, y es cierto, buenas cosas se hicieron durante esa época democrática, y también se dejaron de hacer otras, y en sus comienzos democráticos, de la nueva República, no se concluyeron otras, solo porque fueron planeadas e iniciadas durante la nefasta dictadura militar. Mucho del liderazgo democrático se encontraba preparado para asumir las riendas del país, ya en su historial se habían fogueado en la lucha, en el ejercicio del poder, en la conspiración, en la clandestinidad, pero no en la justa administración del erario público, y aun así se logró gobernar durante 40 años, en la cuarta. Crecimos en esta República la llamada cuarta, la verdad fue buena, mi infancia fue excelente, como la de muchos, como también los más pobres, se veía un hermoso país, exista la pobreza pero no la miseria, muchas de las avenidas y autopistas fueron hechas de concreto armado destinadas a perdurar muchos años sin ser reparadas,  la ciudad se veía limpia, nadie sentía miedo de salir a disfrutar de los parques, de las playas, del campo, en las plazas se veían los templetes, en los pueblos la gente era amable, servicial y recuerdo mucho que siempre la gente estaba dispuesta a prestar su ayuda en casos de necesidad, ese gentilicio venezolano que tanto nos ha identificado en el mundo. En la policía se podía confiar, era un organismo de hombres decentes, quizás no muy bien preparados profesionalmente pero en su mayoría eran honrados, los doctores iban a tu casa a prestar asistencia, recuerdo los hospitales, sus médicos y enfermeras con una gran vocación de servicio para con los pacientes, sin hablar de la educación, yo fui a la privada, pero recuerdo a la pública donde muchos de mis amigos y amigas asistieron, era excelente, los maestros y profesores eran como nuestros segundos padres, reforzando los valores y principios impartidos en nuestros hogares.

La política en la cuarta, la recuerdo, muy poco a la gente le preocupaba, solo en las elecciones  eran llamados a participar, asistían y votaban, muchos sin saber por quién, poco se conocía de los políticos, quizás lo más importante era el nombre del Presidente, si, la gente participaba en esas actividades, pero recuerdo, lo hacían con  alegría, sin discutir, sin pelear entre hermanos, vecinos o amigos, en verdad poco era el interés que despertaba la política en el pueblo, creo que nuestras prioridades eran otras, tal vez debimos poner más atención a lo que hacían los políticos, pero en general la vida era placentera y en especial uno pensaba en su futuro, se tenía esperanza, se tenía seguridad de poder lograr sus sueños.

Esa fue la Venezuela en la cual crecí, apartada de toda carencia pero ciega ante los problemas que se venían germinando en la sociedad, donde en la división de clases que existía, se veía a los ricos, a los potentados y empresarios, involucrase con la clase política, direccionando políticas beneficiosas para con su gremio o negocios, arrastrando consigo a una clase política que provino, muchos de ellos, de los sectores populares, que poco a poco fueron apartándose, si, alejándose de sus raíces, se aburguesaron y con esto dejaron de escuchar al pueblo, pero como no hacerlo si pasaron a ser parte de la clase alta, de la  Oligarquía. Recuerdo mucho aquella frase que se popularizo durante la cuarta “No me des, pon me, donde hay”.

Así era la época donde crecí, creí que todo era perfecto, mi familia, mis amigos, mis estudios, los viajes, ir a  fiestas, la seguridad, las patinátas, el progreso, el crecimiento desordenado de la ciudad, muchos mejoraron su nivel de vida, cierto era posible, se veía la opulencia , el derroche, el “Miami esta barato, dame dos”.

Mi generación se preocupó por estudiar, muchos lo hicieron, otros no tuvieron la oportunidad, pero los que la tuvimos, nos esforzamos todos en progresar, ayudar a la sociedad a mejorar, a profesionalizar su capital humano, a hacer eficiente las instituciones, ciertamente nos acostumbramos a vivir en una casa de cristal, donde no sentíamos el gran malestar que venía creciendo en una gran parte de nuestra población, que padecía, sufría el Apartheid de la Venezuela de la Cuarta, y que iba acumulando su desencanto hacia la política tradicional, aquella del bipartidismo, como a sus líderes e instituciones. Esa clase popular, asinada, en las colinas de las ciudades y en los sectores menos favorecidos, crecía y crecía, a ellos no les llegaban los programas alimentarios, la educación, la seguridad, el derecho a vivir en viviendas dignas, todos esos males proliferaron en esos sectores, abonándose el terreno como también ensanchándose la brecha de la diferencia de clases y de la posibilidad de disfrutar de los beneficios que ofrecía la democracia, no disfrutaron de la Venezuela en la cual yo crecí. No fue mi generación la que  separo al pueblo, fue la política, la ambición, el olvido de aquellos que debían guiarnos en construir una sociedad más justa para todos, capaz de evolucionar, para afrontar los problemas, atender, entender y resolver las dificultades, no vimos lo que sucedía, hasta que fue muy tarde, pario la criatura, la efervescencia del desencanto exploto en esos fatídicos días del Caracazo, se descompuso el país. No hubo control, la estructura política se derrumbó, saltaron los oportunistas, su visión era recomponer el estado, remendar lo fracturado, en eso se encendió nuevamente la llama militarista,  la misma que a lo largo de nuestra historia ha estado latente y al asecho como una alternativa de gobierno, es cierto hasta los más demócratas la han buscado como salida, un mal que Venezuela ha cargado en sus hombros durante toda su historia y es allí donde irrumpe, para terminar de derrumbar las débiles columnas que sostenían esa república, la representativa, es así, que con ese sentir patriótico, que comenzó a desarrollarse en nuestra moribunda Cuarta República, fue que llegamos a la Quinta.

Llego ofreciendo la Republica Participativa y Protagónica, cambiar lo viejo por lo nuevo, lo malo por lo bueno, la dignificación del ser humano y el Hombre Nuevo. Llego, Yo mantuve mis reservas y dudas, pero fue la mayoría quien  decidió ponerle fin a la cuarta y asistir en el parto de la quinta, y como dicen “Todo muchacho es bueno cuando chiquito”. Cantidades de Cuarto Republicanos, creyeron que era el momento del salto, para mí el país salto al vacío, el Crossover fue un hecho, la quinta se conformó en su gran mayoría por Adecos, Copeyanos, Masistas y Comunistas, los mismos de la cuarta, el mismo pueblo, el que votaba blanco y verde. Se decía que los partidos se encontraban agotados, que era necesario el cambio y la cambiaron de verdad, cambiaron nuestra sociedad, cierto no fue perfecta pero funcionaba, no había carencia de alimentos, quizás no todos sabían leer, pero en la cuarta no se comía basura, no se padecía de tanta inseguridad, casi todas las epidemias y enfermedades fueron erradicadas del territorio nacional, en esta quinta la gente se muere de mengua  por falta de medicamentos y de comida. En esto se ha convertido la  nueva República, un país donde las instituciones del Estado están subordinadas al Poder Ejecutivo y a él deben su lealtad, no hay independencia de poderes, donde uno desconoce la autonomía del otro, se cambiaron símbolos patrios, se mostró un nuevo rostro de El Libertador, se politizo a la Fuerza Armada Nacional, poniéndola al servicio de una tendencia política, la delincuencia supero la capacidad de respuesta de los cuerpos policiales, la Justicia dejo de  ser imparcial, y con todo esto  se sostiene, claro, pero fueron ellos que se recordaron de los olvidados de la cuarta, aquel sector excluido y mayoritario de la población que no tuvieron oportunidad, o al menos eso es lo que han hecho creer, por medio de esa avalancha propagandística, que por cierto a desangrado  buena parte de nuestra riqueza, pero los tomaron en cuenta. Con su fervor patriótico, se propusieron un proyecto continental de izquierda disfrazando su intención en el sueño de Bolívar,  la Gran Colombia; pero Bolívar nunca pensó subyugar a ningún pueblo, sino liberarlo de toda desigualdad, imperialismo y opresión. Tal vez ese acariciar empleado a el pueblo para enamorarlo, funciono y dio sus frutos en todas sus victoria electorales, pero eso era posible hacerlo cuando se disponía de la abundancia de recursos que fluía de nuestra economía como agua de rio crecido, ahora cuando ya nuestra tierra no da lo suficiente, no produce lo necesario para sostener cuanto programa social se ha  puesto en marcha, cumplir con las obligaciones internacionales de pago, que nos asfixia, el gran aparato burocrático  aun cuando se ofreció su reducción durante sus promesas electorales, lograr el abastecimiento alimentario nacional, la inversión y modernización nuestra industria petrolera, rescatar la moral del pueblo, su confianza en las instituciones, no se necesita ser adivino ni vidente para ver el Ocaso del Guerrero de la 5ta y la proximidad del nacimiento de la 6ta Republica.

Pero que sucederá en la Sexta?, Quienes dirigirán los destinos de la República?, Será un parto Traumático o Dialogado?

Veo con escepticismo   ese nacimiento, pero de que vendrá, vendrá, hay que estar preparados, formados para no cometer los mismos errores de la 4ta y de la 5ta.

Esta Sexta Republica tiene que ser distinta a todas, no se debe llegar con revanchismo, con prepotencia y nunca con venganza, de hacerlo demostraríamos al pueblo y al mundo que somos tan falsos como todos los que nos han gobernado, esos mezquinos líderes que nos trajeron hasta aquí, a una sexta republica con un pueblo agotado de política, escéptico de creer, desmoralizado en sus principios. Debemos demostrar que se aprendió la lección, que Venezuela no le pertenece a los Partidos Políticos, a los Empresarios o a Potencias Extranjeras sino a los Venezolanos, y con todos debemos contar para reconstruirla, no hay fórmula mágica, nadie es Harry Potter, nos tomara tiempo repararla, será duro y laborioso pero podemos logarlo.

Como Defensora de Derechos Humanos, no sé si me tocara en la 6ta representar y defender a los opresores de la 5ta, quizás no pueda negarme hacerlo, ya que son ciudadanos y sujetos de los mismos  derechos que los perseguidos en la quinta, a los cuales defiendo. Trabajo duro en la quinta por una mejor Venezuela en la próxima República, padeciendo las carencias y decepciones de todo lo que sucede en estos días como lo padece la gran mayoría del pueblo. No tengo dudas del trabajo por hacer, es necesario reeditar la forma de hacer política, no se debe usar el poder para oprimir, la Justicia no debe ser un instrumento para generar terror y persecución, el pensar distinto debe ser muestra de evolución y el de aceptarlo de grandeza, estoy dispuesta como muchos a llenar de barro mis zapatos en esta obra, si debo trabajar hombro a hombro con mi adversario, lo hare, quiero ver que podemos lograrlo en esta Nueva República, tenemos que estar prestos a perdonar, aceptar que no hay vencidos en la 6ta sino triunfadores.

En esta Nueva República se deben desechar todos los vicios de las anteriores, se debe buscar y hacerles el llamado a los más capaces para designarlos en los cargos de responsabilidad moral, donde ninguno sirva a gobernante alguno, sino a los gobernados, para que la ley prevalezca con autonomía e imparcialidad, donde ninguna clase oprima a la otra, donde la verdad se imponga a la mentira.

Esta es la clase de Republica que necesitamos, la que tome lo bueno de las otras, lo conserve y lo mejore, aquella en la cual el optimismo amanezca con el despertar de cada venezolano, una en que sus instituciones funcionen de manera independiente y estén al servicio del pueblo, liderada por gente honesta y capaz de la 6ta, 5ta, 4ta y si es posible y queda alguien,  de la 3ra.

Deseo ver el nacimiento de esta República, seguir trabajando en ella, ver el regreso de los hijos de la Patria que se vieron forzados a alejarse de ella, y todos los que estamos dispuestos a hacer un aporte y deponer nuestro ego personal para la restauración moral de la Patria y de esta forma lograremos disfrutar del renacer de la esperanza y el futuro de Venezuela.

Lilia Camejo Gutierrez

Directora Justicia Venezolana

@lcamejog

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